La Vía Lactea

DESPEDIDA PIRATA

¡Muy buenas tardes, familias!

Ya están de vuelta vuestros peques. Felices es poco el cómo van a llegar. Y lo vais a ver. Ha habido abracitos e intercambios de teléfonos y direcciones postales por doquier. Y es que hemos conseguido ser una verdadera familia.

Sin más preámbulos os vamos a contar qué pasó esos días en los que no habéis visto fotitos, pero sí hemos tenido mucha comunicación por teléfono.

DÍA 9.

Debido a que nos enteramos que iba a venir un circo ambulante a Casavieja, el equipo de monitores decidimos cambiar el programa del sábado por el domingo, de manera, que el sábado tuvimos juegos acuáticos y teatro nocturno de improvisación. Durante el día, estuvimos de relax, haciendo algún que otro juego en la pisci fresquitos buscando sombras; uno de los retos era gastar parte de nuestros tesoros en «comprar» material reciclado y fabricar, por rangos de edades, un barco, para hacer después, una carrera de barcos en la piscina y también, estuvimos en nuestra cabaña más utilizada, Papúa, sí, la de los ventiladores y manualidades. Ahí estuvimos firmándonos las camisetas que habíamos teñido días antes, para acordarnos siempre unos de otros. A demás, estuvimos haciendo torneos de ajedrez.

A la noche, en el teatro, lo pasamos en grande disfrazándonos y contando leyendas de piratas, para conocer más sobre su historia, como por ejemplo, la del Holandés Errante… Un barco maldito por su Capitán codicioso que, por castigo, nunca podría tocar puerto.

DÍA 10.

El día fue muy guay, pues estuvimos fabricando nuestro propio «merchandaising» para el recuerdo: parches y broches piratas. ¡Qué artistas! Qué bien quedaron. Ah, ¿sabéis de qué nos enteramos? Los piratas no usaban parche solo para cubrir heridas que tuvieran en los ojos y evitar así que se les infectara cubriéndolos, sino que también, era muestra de una gran inteligencia ya que, al cubrirse un ojo con parche, la pupila estaría dilata, para que, en caso de un ataque de navío enemigo, bajar a las bodegas corriendo y disparar pronto los cañones en plena oscuridad de la época, no hiciese perder tiempo valioso, y, por tanto, jugarse la vida. Bastaba solo con cambiarse el parche de lado al otro ojo y el que había estado tapado, vería perfectamente en la oscuridad… ¡Qué listos!

Bueno y también, pasamos la tarde decorándonos los bodies con tatuajes de todo tipo, rotu de piel, calcomanías y henna. Y también nos pudimos poner diamantitos de pegatinas. ¡Cómo quedamos de estupenditos! Ah, también volvimos a despedir a uno de nuestros monitores, esta vez de conversación bilingüe, nuestro querido nativo Nathan. Y es que ya le tocaba descansar. ¡Ay!, cómo nos emocionamos cuando alguien se baja del barco… Pero estamos felices por él, ya que nos ha hecho muy divertidos estos días y podrá descansar, que ya le toca al capitán Nath.

Por la noche, bajadita en paseo semi nocturno con linternas al pueblo, risas aseguradas en el Circo ambulante y vuelta a casa deseando coger la cama y… zzzzzzzzzzzzzzzzz.

DÍA 11.

Ayer pasamos una mañana súper chuli con una Jinkana de juegos de reciclaje que nos habían preparado Estrella y Bruno, nuestros monitores en prácticas: bolos, tira-soga, puntería… Todo todito con reciclado y es que, a demás de pasarlo bien, nos gusta concienciar a los peques, que son nuestro futuro, de lo importante que es cuidar nuestro planeta, para poder disfrutarlo mucho mucho tiempo más así de bello. Y bueno, como piratas, nos da un poco de asquete cada vez que vemos plásticos flotando por el mar, así que… sabemos muy bien de qué hablamos jiji. La verdad, parece que las temperaturas bajaron un poco y no fue tan agobiante hacer estos juegos en la mañana, así que todo fue muy bien. Al acabar, despedimos a Estrella, nuestra monitora que acababa ya sus prácticas. Más abracitos y cariñitos y es que no podemos evitarlo. Parece que nos hemos cogido mucho cariño…

Por la tarde, terminamos amigos invisibles e hicimos maletas, para después darnos nuestro último bañito en nuestra piscina favorita. Y como última actividad, tuvimos que juntar todas las monedas que había conseguido con sus compañeros/as de rangos piratas y contarlas una a una, ¿para qué? Mañana lo sabrían.

Cenamos barbacoa al aire libre mientras escuchábamos música. Entre todos echamos una mano para llevar y traer todo como verdaderos camaradas. Y por la noche… Ay, por la noche, uno de nuestros Contramaestres, el más mayor de la familia y grupo que somos, Nicolás, cumplía años. Su hermano Gabi y primos, se preocuparon de prepararle un detallazo en la fiesta de despedida pirata, que no olvidaría jamás. Así que entre todos le hicimos una cartulina gigante con dedicatorias de todos los integrantes del campa y un marco para hacerse fotitos de instagramers totales… Vamos, todo un acierto y sorpresa para él. Hubo bailes, congas, limbos, fotos, risas, el cante de nuestro himno… ¿Cómo, no lo conocéis? Pedidles que os lo canten:

«La vida pirata, la vida mejor, sin trabajar, sin estudiar, en El Corralón.

Si alguna vez, he de viajar, a la Vía Láctea y ninguna más»

Y también, les pusimos un vídeo de despedida, que aglutinaba los mejores momentos de cada día del campamento y eso fue una sorpresa que ninguno de los tripulantes se esperaba. Hay que reconocer, que cayó alguna lagrimilla. Y es que… la despedida estaba cada vez más cerca…. Y las promesas de vernos el año que viene, se acentuaban y multiplicaban por la transformada en discoteca, Papúa. Esperamos que os gusten las imágenes.

DÍA 12.

Todo lo bueno se acaba y, aunque al principio seguro que os parecían muchos días lejos de vuestros peques, todo pasa y ya están llegando a los coles de vuelta, para que podáis recogerlos. Esta mañana, han averiguado por fin, para qué tenían que recopilar tesoros y es que, dependiendo de la cantidad de tesoro que tuviera cada grupo de rango, han obtenido las piezas de un mapa que debían juntar… ¡Entre todos! Porque no hay nada que nos guste más que la colaboración, cooperación y trabajo en equipo. Ese mapa indicaba tres lugares, allá donde se encontraban escondidos, sus cofres, con el regalo que su amigo invisible le había hecho a cada uno. En las gradas, «Atlantis», los hemos abierto todos a la vez e intentado a veriguar a quién le habíamos tocado. Después, debido a la valentía, carisma, fortaleza y muchos adjetivos buenos más que han demostrado nuestros tripulantes en esta travesía, han recibido cada uno y cada una un certificado que les ha hecho subir de rango. Ha sido muy emocionante ver sus caritas cuando bajaban a recoger el diploma. Hemos finalizado, haciendo una evaluación en nuestro querido Rama Castaña (el árbol centenario «Abuelo»), comido ricas papas revolconas con torreznos y alitas de dodo con postre y tras despedirnos definitivamente… Emprendimos la vuelta al bus.

Con lo que no contábamos, es que, nuestro querido Dodo, nos iba a esperar en el camino, para saludarnos cariñosamente y pudiésemos verlo… Por última vez… Tal vez.

Hasta siempre camaradas. Ha sido un placer contar con vuestro coraje y valor. Vuestros capitanes se encuentran muy orgullosos y orgullosas de todos vosotros.

Y… recordad que… La vida pirata, es la vida mejor.

Hasta siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *