Para empezar bien la mañana, las chicas de prácticas prepararon una gymkana en la que tenían que buscar pistas para encontrar a Grindelwald.
Pero el plato fuerte les esperaba después de comer… ¡vino un mago! Los chavales se dividieron, la mitad haría animales de papel maché con los auxiliares, y la otra mitad iría a ver a Edu, el mago. Les regaló varitas indestructibles, gomas, cartulinas y palos, para después enseñarles trucos. ¡Hasta con lo más sencillo se puede hacer magia!
Además, por la noche hizo un espectáculo para todos, con palomas, conejos, fuego, agua…

Y para los frikis de la astronomía, ese día hubo un eclipse alucinante, que se veía aun mejor desde el telescopio.

Por si a algún muggle que nos lee se preocupa de si su hijo/a ha hecho amigos o no… Os dejamos algunas fotos de sus compañeros más curiosos.











